Ya en los inicios de la evolución de la especie, y antes del descubrimiento de los instrumentos que el hombre ha ideado y utilizado durante más de un millón de años para cortar, peinar, alisar, rizar, teñir o perfumar los cabellos, éstos se han convertido en un signo característico de la especie humana y aunque la principal función del cabello desde el principios de los tiempos ha sido la de proteger el cuero cabelludo, de los cambios climatológicos y traumatismos externos, lo cierto es que el cabello ha sido objeto a lo largo de nuestra historia de actitudes culturales, sociales, raciales y sometido a los continuos cambios en las tendencias de moda.
Debido a este interés por la buena imagen de nuestro pelo igualmente siempre han sido causa de preocupación las diversas deficiencias capilares, enfermedades del cabello, cuero cabelludo y todo lo que tenga relación con la patología y el cuidado del cabello.
Hay que partir de la base de que el cabello en sí no padece ninguna deficiencia propia, sino que es un reflejo que nos indica cualquier anomalía del organismo por simple que parezca. De ahí la importancia de contar con la ayuda de profesionales que puedan valorar todos los factores que hayan podido influir en la caída del cabello o en la alteración del cuero cabelludo pudiendo así poner en practica un tratamiento personalizado y la solución más idónea para su caso.